«CONTANDO MI EXPERIENCIA»

octubre 16, 2021

POR VERO , JUGADORA DEL EQUIPO DE MADRES

¿Cómo llegaste al equipo de madres? ¿Era la primera
vez que jugabas a baloncesto?
Desde pequeña jugué a baloncesto en el colegio Nazaret
y posteriormente en Aucalsa y Auseva. En 3º de BUP o
COU, no lo recuerdo bien, lo deje por tema de
estudios… de aquella no me sabía organizar pero ahora
que soy madre veo que se puede compaginar
perfectamente las dos cosas, estudios y deporte.
Pasaron los años sin tocar un balón de baloncesto
pero, y sin fomentarlo, mis 3 hijos empezaron a jugar
desde bien pequeños. Y ahí empecé a recordar lo guay
que era todo… el compromiso, la sensación de equipo,
la competitividad y así empecé a vivir a través de
ellos todo lo bueno de este deporte.
Hace tres años me surgió la oportunidad de hacerme
entrenadora y no lo pensé, obtuve el título y me puse
a ello con mucha ilusión.
Cuento todo esto porque el estar vestida de
entrenadora y mis hijos con equipación fue lo que me
sirvió para conocer a este club y a mis compañeras.
Salimos de entrenar y fuimos a una tienda a comprar
zapatillas de baloncesto y allí fue… cuando una chica
se me acercó y me preguntó si jugaba a baloncesto, le
contesté que no pero sin cortarse nada me dijo “ pero
sabes botar no? Y conoces las reglas?” pues tienes que
venir al Art-Chivo a jugar con más madres.
Y así conocí a Yoli, otra mamá del equipo, muy
extrovertida y que hace de esta forma los fichajes jaja
y a su hija Sofía, gran jugadora del Club. Me animaron
y allí me presenté. Estupenda casualidad porque tengo
clarísimo que es lo mejor que me pudo pasar… empecé a
tener una dosis de felicidad cada vez que iba a
entrenar que me hacía imposible no sonreír en todo
momento. Pena que no lo hubiera hecho antes.

Tu has pasado por un cáncer de mama… ¿Cuándo
ocurrió? ¿nos puedes contar un poco tu historia?

Hace 7 años que me diagnosticaron cáncer de mama. Con
35 años. Mi hijo de aquella tenía 7 años, y las niñas
5 y 4 años. Digo esto porque con estas edades, uno se
puede imaginar lo duro y surrealista que fue todo el
tema.
Fui madre joven, di lactancia y no tenía antecedentes
por lo que en el momento que me encontré un bulto en
el pecho no se me pasó por la cabeza que podría ser
cáncer. Me encontraba bien… mi vida iba bien y así en
un segundo me metí de lleno en un mundo oncológico
donde los términos hormono dependiente, HER2,
márgenes, grado, estadio, ganglios centinelas
empezaron a ser de lo más cotidiano.
Y ahí, en ese momento, se produjo un parón en mi vida
y comenzaron las intervenciones, primero me quitaron
el bulto… luego y tras analizarlo el pecho entero, 12
sesiones de quimioterapia y 32 de radioterapia. El
pack entero. De estar bien en marzo de 2014 en enero
me encontraba sin pecho, sin pelo, menopaúsica, con
una quemadura brutal de la radioterapia y con 13 kilos
de más. En pocos meses no me reconocía ni física ni
psicológicamente.
Aun así, y aunque a veces me pareciera dramático,
siempre me sentí afortunada. En este mundo oncológico,
como le llamo yo, vi de todo… lo peor, niños
padeciendo esta enfermedad, lo que me recordaba que
podría estar peor si hubiera tocado a mis niños… por
lo que siempre tuve claro que nada de quejarse y para
adelante.
Lazo rosa: bien, pero que no se confunda el color… el
cáncer de mama no es un camino de rosas por muchos
avances que existan… todavía en el 2021 me han
realizado mi séptima operación relacionada con esta
enfermedad. Y aún así, insisto… me siento afortunada
de poder contarlo y tener una nueva oportunidad. El
cáncer de mama mata a muchísimas mujeres al año. Dos
amigas- compañeras de enfermedad, murieron a los 39 y
35 años. Dos chicas normales sin ser diferentes a mi….
Les tocó uno más fuerte y más avanzado… a ellas se las

llevó y a mi no… cuestión de suerte… no hay más, no
hice algo distinto que ellas, porque las 3 teníamos
las mismas ganas de vivir. No es una lucha donde ellas
perdieron y yo gané… solo suerte o falta de ella. Es
injusto pero es así.
Durante la enfermedad no me planteé hacer ni
baloncesto ni ningún tipo de actividad. Grave error.
Tengo clarísimo lo mucho que me hubiera ayudado en
todos los aspectos, a despejar la mente, sentirme
“útil” y hacer algo solo para mi, que me permitiera
reír. Y estoy segura de ello porque mi última
operación fue ya jugando en el equipo de madres, la
afronté de otra manera.. incluso una de las primeras
preguntas que hice al médico fue cuanto tiempo tendría
que estar de reposo y cuándo me podría reincorporar al
equipo. Tuvo que alucinar con la pregunta pues era una
de las cosas que más me importaba.
3.- ¿Recomendarías hacer deporte a todas las mujeres
que estén pasando o hayan pasado la enfermedad?
Lo primero que recomendaría es que hiciesen solo y
exclusivamente lo que les apeteciese. Si es cierto que
durante las intervenciones, quimio y radioterapia es
muy difícil hacer una actividad de equipo ya que, por
lo menos en mi caso, el cuerpo está muy machacado.
Pero en el momento que finalice o las heridas estén
cicatrizadas, indudablemente, mi respuesta es Sí.
Las razones se deducen de todo lo que ya he comentado.
Si somos tan afortunadas de que la vida siga, el
formar parte de algo que te guste, siempre es bueno y
no se debe de quedar anclada en la enfermedad ni en
las secuelas que pudieron quedarnos. Yo sigo tomando
una pastilla diaria para que no vuelva el cáncer que
me hace tener dolores musculares. Al quitarme los
ganglios de la axila, al principio no era capaz de
estirar el brazo. No llegaba a canasta y cada vez que
hacía un tiro me dolía la axila. Ahora eso va
desapareciendo o se va normalizando. Cada vez que
lanzó un balón me da un pinchacin al que le hago caso
omiso pues no va a ser impedimento de que siga
disfrutando. Es cuestión de querer y ya que la

enfermedad nos ha llevado tantas cosas, no permitirle
que también te impida de hacer las cosas que te
gustan.

Siento si es aburrido todo lo que he contado. Es mi
experiencia… no se si ayudará a alguien, pero si lo
lee alguna mujer que ahora mismo este pasando por
ello, aunque no se identifique con nada de lo que he
contado, que se quede que hoy, después de 7 años,
estoy viva, tengo pelo, pecho reconstruido, sigo
menopaúsica, con kilos de más pero totalmente retomada
mi vida. Todo pasa y no hay más remedio que seguir
adelante. No somos especiales ni más fuertes que
otras, simplemente, hay que seguir viviendo.